Pasaron varios días desde la batalla en el claro, y aunque todos estaban aliviados por la victoria, había una tensión palpable entre ellos. Sabian que algo mas se avecinaba. Lucian se recuperaba lentamente de sus heridas, pero Althea no podía quitarse de la mente la imagen de él sacrificándose por ella. Se sentía abrumada por la culpa y la preocupación.
Una noche, mientras se dirigía a la casa de Lina para una reunión, Althea encontró a Gabriel esperando en su puerta. "Necesitamos hablar," dijo