Las heridas de la batalla con Nocturna aún eran frescas cuando el grupo decidió seguir adelante. Sabían que no podían quedarse quietos por mucho tiempo; la oscuridad estaba siempre al acecho. A medida que avanzaban, la tensión entre Althea, Gabriel y Lucian crecía, alimentada por emociones no resueltas y el constante peligro al que se enfrentaban.
Esa noche, acamparon en un claro rodeado de árboles antiguos. El viento susurraba a través de las hojas, como si las mismas sombras estuvieran conspi