El poder de Erebus era asombroso, cada golpe suyo era un choque de titanes, pero Gabriel y Lucian se enfrentaban a él con una determinación feroz. Gabriel bloqueaba las sombras con su escudo de luz, mientras que Lucian contrarrestaba los ataques con sus propias habilidades oscuras, una ironía que no pasó desapercibida para ninguno de ellos.
"¡Althea, necesitamos tu ayuda!" gritó Gabriel, retrocediendo ante un golpe particularmente fuerte.
Althea, con su corazón latiendo con fuerza, concentró su