Capítulo 7: El despertar de la señora Valente
La luz del sol se filtraba suavemente a través de las cortinas de seda gris, despertando a Elena. Por un segundo, se sintió desorientada. Las sábanas eran demasiado suaves, el colchón demasiado cómodo y el aroma en el aire —una mezcla de sándalo y café recién hecho— no pertenecía a la pequeña habitación que había compartido con Marcos.
Abrió los ojos y vio el techo alto y moderno de la mansión Valente. Los recuerdos de la noche anterior la golpearon