Capítulo 64: El hombre de la gasolina
La firma del contrato con BioVida trajo una calma extraña al ático.
Durante dos días, no pasó nada malo. Las furgonetas viejas funcionaban (más o menos). Los pedidos llegaban. El dinero entraba en la cuenta del banco.
Damián estaba en la terraza, viendo el atardecer con Elena.
—Es demasiado tranquilo —dijo él—. Mi abuelo no se rinde tan fácil.
—Quizás se ha dado cuenta de que ha perdido —dijo Elena, optimista—. Quizás solo quiere disfrutar de su vejez.
Dami