Capítulo 51: Dos mentiras
El lunes siguiente, el ático se sentía diferente. La luz era la misma, el olor a café era el mismo, pero el aire pesaba.
Damián estaba sentado en su silla, fingiendo leer un periódico. Pero no estaba leyendo. Estaba mirando por encima del papel.
Miraba a Lucas. El chico estaba en el suelo, dibujando en un cuaderno. Se reía solo. Llevaba unas zapatillas nuevas de marca cara. ¿De dónde había sacado el dinero? ¿Eran un regalo o era el precio de vender a su jefe?
Luego mir