Anna salió de la habitación y recorrió la casa sin rumbo fijo, con pasos inquietos mientras buscaba a Liam. Desde lo ocurrido el día anterior, no lo había visto ni una sola vez. Su ausencia —agravada por la forma en que se marchó sin decir palabra— le mantenía el corazón en un constante desasosiego.
—¿Hay algo en lo que pueda ayudarla, señora? —preguntó Wira al notar lo alterada que parecía, como si estuviera buscando algo.
—¿Dónde está Liam? —preguntó Anna sin rodeos.
—El señor salió ayer con