El sol de la mañana se filtraba con fuerza a través de los ventanales de la exclusiva suite en Roma. Sebastian se había despertado temprano, sintiéndose algo preso del jet lag y de la tensión acumulada, pero se obligó a levantarse de inmediato. Tenía pendientes que resolver y, sobre todo, debía comenzar a prepararse para asistir a la gala que tendría lugar esa misma noche.
Cerca de las nueve de la mañana, recibió el servicio a habitación. Desayunó ligero mientras mantenía la portátil abierta so