Tras finalizar la llamada con Sebastian, Jordan se quedó inmóvil en la habitación. Se metió la mano en el bolsillo del pantalón y los dedos rozaron el terciopelo frío de una pequeña cajita. La sacó con lentitud, mirándola con un poco de vértigo y profunda emoción. En poco tiempo se la entregaría a Samantha.
Estaba nervioso; jamás en su vida había estado tan tenso como en ese preciso instante. Sabía que estaba tomando la decisión más importante de su existencia, una que involucraba a la persona