—Lo sé porque, en realidad, me preocupé muchísimo al enterarme de que la policía emitió las órdenes de captura —explicó, bajando el tono de voz—. Al saber que tus hermanos ya podrían estar al tanto de la situación y que la mentira se estaba cayendo a pedazos, creí que podrían ir tras de ti. Sabía que podías estar en grave peligro. Así que le pedí a mi investigador que rastreara tu teléfono. Me dijo que, en efecto, ibas en un vuelo directo a Nueva York.
Aquella explicación, tan lógica y acertad