Capítulo 6. No hay nada que una madre no haga por sus hijos
Ana quería odiarla. Lo intentaba con todas sus fuerzas, pero cuando vio aquel ataque en el ojo izquierdo de Noelia, en lugar de sentir odio, la invadió una extraña sensación de vergüenza ajena. La mujer parecía un gusano en un anzuelo, revolviéndose sin rumbo mientras intentaba parecer imponente.
—Parece que enloqueciste… —la escuchó murmurar y Ana apretó los dientes en lo que disimulaba una sonrisa forzada.
—¡¿Yo?, pero si fue usted quien enloqueció al meterse en el disfraz que lleva! —repiti