Narración en Tercera Persona
Hoy era el día en que Eliana salía del hospital.
El mayordomo dijo que había pasado por la casa solo un momento y se había ido apresuradamente.
Roberto y Alejandro habían llamado varias veces, pero no lograban comunicarse con ella.
Se sentaron frente a frente en el sofá; Alejandro arrojó el teléfono sobre la mesa, visiblemente molesto:
—¿El celular sirve de adorno? ¿Ese mal hábito de no contestar lo aprendiste de Eliana?
—Sabes perfectamente quién la malcrió —dijo Ro