La subasta continuaba, cada pieza vendida a precios exorbitantes mientras el murmullo de los asistentes llenaba la sala. Alanna observaba con calma el evento, sin demostrar demasiado interés en los artículos que pasaban frente a ellos.
Leonardo la miraba de reojo, atento a cada mínimo gesto suyo. Sabía que no era alguien que pidiera cosas con facilidad, mucho menos que esperara algo de los demás. Pero esta vez, él no quería que su cumpleaños pasara desapercibido.
Se inclinó ligeramente hacia el