Alanna recorrió la habitación con una mirada aguda, inspeccionando cada rincón con precisión. Había empacado todo con meticulosa calma, pero algo no cuadraba.
Abrió el armario nuevamente, revisó los cajones con más atención. Su colección de perfumes importados, la caja de joyería que había sellado antes de irse, algunos documentos importantes… faltaban.
Frunció el ceño. No solo faltaban cosas, sino que varias de sus pertenencias habían sido abiertas. Su caja de recuerdos, la que siempre mantuvo