El viento soplaba con fuerza esa noche. Las cortinas de la habitación ondeaban con un susurro constante mientras Alanna, recostada junto a Leonardo, no podía dejar de pensar en todo lo que sabía, en todo lo que estaba por venir.
Él se había quedado en silencio, como solía hacerlo cuando algo lo perturbaba o lo consumía por dentro. Su mirada fija en el techo, como si allí estuvieran dibujados los fantasmas de su pasado.
—Leo —susurró Alanna con voz suave, acariciando su brazo—. ¿Puedo preguntart