Alanna cerró la puerta de su habitación con más fuerza de la necesaria. Un silencio pesado la envolvió, pero no era un refugio, sino una prisión invisible que la ahogaba. Sus pasos resonaron sobre el suelo de mármol mientras avanzaba lentamente hacia el enorme espejo de su tocador.
Las palabras de su madre seguían resonando en su cabeza. No importaba que la verdad estuviera frente a todos, que las cámaras hubieran demostrado su inocencia. No importaba que Allison se hubiera humillado sola con s