El murmullo comenzó a extenderse por el salón.
—Siempre ha sido así… —susurró una voz.
—No es sorpresa que se porte así con Allison… —dijo otra persona.
—Por más hermosa que se vea esta noche, sigue siendo la misma de siempre.
Las palabras se clavaban en el aire como dagas.
Alanna mantuvo su expresión de mármol, pero por dentro, la rabia la consumía.
—No seas ridícula, Allison. —Su voz salió calmada, sin un atisbo de duda—. Tú misma te echaste el vino.
—¡Eso no es cierto! —Allison parecía a pun