Habían pasado varios días desde el incidente en la sala. La casa de los Salvatore se mantenía en un extraño estado de calma tensa, como si cada rincón contuviera el eco de las palabras dichas a gritos, o el peso de las que nunca se pronunciaron.
Leonardo se había mantenido atento a Alanna, respetando sus silencios, cuidando sus espacios. Ella, por su parte, se mostraba distante, más reflexiva que de costumbre. Cada noche, cuando creía que él dormía, Alanna se quedaba largo rato mirando por la v