Los días pasaron con una calma aparente, pero Leonardo sentía la tormenta formándose a su alrededor. Desde la reaparición de Alexa y la inesperada conexión con Enrique Raushe, su mente no había tenido descanso. Aunque intentaba mantener la compostura, la sensación de que algo se avecinaba era innegable. Sabía que no podía ignorar la presencia de ambos en su vida, y menos cuando su intuición le advertía que no se trataba de una simple coincidencia.
A pesar de sus esfuerzos por disimular, Alanna