Antonio Guzmán
El olor a yodo siempre me recordará a la muerte. Durante semanas fue el aroma que nos acompañó, además del desinfectante y esa mezcla agria del miedo cuando el dolor se vuelve rutina.
Tras el alta médica, Andrea aún tenía vendajes en los brazos y yo caminaba con torpeza, por las cicatrices en las piernas. Las enfermeras lloraron al despedirse; una de ellas nos regaló una bufanda tejida con sus propias manos. Fue la primera vez que vi a mi hermana sonreír desde el incendio.
Papá l