Antonio
Bastó encerrarme en la habitación para que todo el aire que había contenido se escapara en un suspiro largo, casi doloroso.
Te llevaré a otro lugar más seguro.
Mis propias palabras rebotaban en mi cabeza mientras miraba la cuna de Gabriel frente a la cama. No dormía, pero me observaba con esos ojos tan abiertos y atentos. Entonces apareció su sonrisa desdentada, enorme, y no pude evitar preguntarme si estaba haciendo lo correcto.
“A veces para ganar, es necesario dar un paso atrás”.
Rec