Lucía
Es temprano.
Demasiado temprano para hablar de mañana.
Pero lo suficientemente tarde para que la noche pierda sus derechos.
Abro los ojos.
El techo es gris pálido.
El silencio sigue ahí, pero ha cambiado de forma.
Ya no es el que aplasta.
Es el que permanece, como una niebla. Persistente. Pesado de no dichos.
No sé si he dormido.
O si solo he esperado que el tiempo pase.
Hay noches en las que el sueño no te quiere.
Te empuja, te vigila, te rechaza.
Como si supiera que soñar sería demasiad