La luz de la mañana entraba por los ventanales del penthouse. Mara abrió la puerta de su habitación y salió al pasillo. Era sábado. El sol brillaba afuera. La ciudad se veía tranquila desde lo alto.
Caminó hacia la sala y lo vio.
Joaquín estaba sentado en el sofá, con una pierna cruzada sobre la otra, apoyado en el respaldo. Llevaba una camiseta blanca ajustada y jeans negros. El cabello aún un poco mojado, recién bañado. Y estaba sonriendo.
Sonreía mientras miraba su teléfono. Sus dedos se mov