La puerta del penthouse se cerró detrás de ellos con un golpe seco. El sonido resonó en el silencio de la madrugada. Las luces de la ciudad entraban por los ventanales, dibujando sombras en el piso de madera oscura. Pero nada de eso importaba. Solo importaba lo que acababa de pasar. Solo importaba lo que no se habían dicho.
Mara caminó hacia la sala, pero se detuvo en medio del camino. No sabía si sentarse, si irse a su habitación, si enfrentarlo. Sus manos temblaban. El corazón le latía con fu