La luz de la mañana se filtraba a través de los ventanales de la oficina del abuelo Félix, bañando el espacio con un resplandor dorado y cálido que parecía anunciar un día lleno de posibilidades. El anciano estaba sentado detrás de su escritorio, revisando algunos documentos con una sonrisa de satisfacción en el rostro. La inversión había llegado, y por primera vez en mucho tiempo, sentía que la esperanza comenzaba a florecer en su pecho. El peso de los años se había aligerado, y sus ojos negro