Capítulo 80. Una conversación esperada.
Sebastian lo amaba más de lo que su mente podía expresar, y también amaba a Melisa. Aunque no se lo dijera directamente, aunque cada noche fingiera no pensar en ella mientras dormía en la habitación contigua, aunque en las madrugadas frías se levantara solo para verificar que estaba cubierta y protegida.
No era rencor lo que lo estaba frenando ¡no!... era miedo.
Miedo de amarla más de lo que su orgullo se lo permitía, miedo de poder perdonarla tan fácilmente después de todo el dolor que vivió,