Capítulo 41. La huida antes del amanecer
El miércoles, Melisa comenzó a limpiar su escritorio.
Lo hacía poco a poco, sin levantar sospechas. Llevaba una carpeta a la vez. Un libro en la mochila. Un cuaderno como si se lo llevara a casa para trabajar.
Por dentro, cada acto era una despedida silenciosa.
Había enviado un correo a Recursos Humanos, solicitando una reunión para el viernes. La excusa: motivos personales. Lo suficiente para que no generara alarma, pero que justificara la futura renuncia.
Guardaba en su celular los contactos i