Capítulo 40. Estoy terminando lo que empecé...
Los días pasaban, pero para Melisa se sentían como arenas movedizas. Cada paso que daba para preparar su salida la arrastraba más hondo en el remolino emocional que no sabía cómo enfrentar. El peso del secreto, el miedo a Sebastián, el asco hacia Mariel, la presión de Francisco… y por encima de todo, la vida creciendo dentro de ella, pequeña, invisible, pero lo suficientemente fuerte como para alterar cada decisión, cada suspiro.
Había fingido volver a la oficina como una forma de camuflar su p