Capítulo 7.
Los ojos de Salomé se abrieron desmesuradamente.
—¿De qué estás hablando? ¡Luis, ¿has perdido la cabeza?! ¡Yo soy tu compañera! ¿Cómo pudiste traicionarme así?
Luis rio, pero fue un sonido breve y amargo. —¿Compañera? Salomé, ni siquiera completamos el vínculo del alma. ¿De qué traición hablas?
—Luis… —la voz de Salomé temblaba.
Él la interrumpió. —Siempre has sabido que no te amo de verdad. Y yo solo me mentía a mí mismo, pensando que con el tiempo olvidaría a Elena.
Se volvió hacia mí, con los