49.
No pude evitar dar dos pasos atrás. Otras personas venían detrás de él con antorchas, y toda el área del calabozo donde estaban las celdas quedó completamente iluminada, lo suficiente como para poder ver con claridad al extraño ser que había entrado.
Era completamente diferente a lo que yo me había imaginado. Era un hombre común. De hecho, muy atractivo. Tenía la piel trigueña, como la canela, y el cabello oscuro, abundante, frondoso, hermoso, brillante como la cera. Sus ojos azules como el hie