132.
La manada se dispersó por completo. Necesitábamos atrapar a Elena y que pagara por sus crímenes de traición. Tenía mucho por lo que pagar: había conspirado para asesinar al antiguo Alfa, había intentado asesinarme a mí, me había envenenado, había trabajado con Mordor y secuestrado a Alicia.
Nunca me imaginé que la antigua Luna podría tener encima tanta maldad. Claro que podía verse en sus ojos. En los ojos siempre se podía ver. Y los suyos demostraban una frialdad aterradora. Era más que obvio