113.
Necesitaban encontrar la forma de llegar hasta Alexander.
Tenía que hacerlo, tenía que llegar con él y enfrentarlo. Pero sabía cómo eran sus movimientos. Era un cobarde. Siempre lo había sido. Acumulado por el poder de la luna madre, tuvo la rebeldía de enfrentarme porque sabía que, envenenado, podría ganarme. De lo contrario, no. Así que yo estaba seguro de que él buscaría cualquier alternativa para evitar el enfrentamiento, cualquier excusa.
No me daría la cara. Sabía que no lo haría. Tenía q