Como siempre la mejor idea que se le ocurrió a Fernanda para intentar ganar terreno fue en una comida.
Regina había invitado a dos miembros de la fundación y a una pareja cercana a los Montenegro. No era un evento formal, pero sí lo bastante importante para que cualquier comentario quedara flotando más tiempo del conveniente.
Victoria llegó tarde porque venía de una reunión.
—Buenas tardes —dijo.
Regina miró el reloj.
—Veo que tu trabajo volvió a imponerse sobre los horarios familiares.
Victori