Adrián empezó a estar más pendiente de Victoria desde el día del sobre.
No lo admitió en voz alta. Ni siquiera ante sí mismo. Se dijo que era normal. Que después de descubrir la solicitud del departamento tenía derecho a preocuparse. Que los rumores seguían circulando, que Daniel Reyes pasaba demasiado tiempo cerca de ella y que Victoria estaba tomando decisiones importantes en medio de una tensión familiar que todavía podía dañarla.
Todo sonaba razonable cuando lo pensaba así.
Pero la verdad er