Regina no mencionó el proyecto de Victoria durante el desayuno.
Habría sido demasiado directo.
Esperó hasta la comida social de la fundación Montenegro, rodeada de señoras influyentes, esposas de socios, empresarias invitadas y nombres ligados a donativos importantes. Una reunión donde nadie levantaba la voz, pero todos sabían herir con una frase precisa.
Victoria asistió porque Clara le avisó que Regina había pedido su presencia. No quería ir; tenía trabajo pendiente, una llamada con Daniel y n