Victoria llegó a la presentación veinte minutos antes.
No quería correr riesgos. Llevaba todo lo necesario. Había practicado la noche anterior hasta sentirse preparada.
Daniel ya estaba en la sala cuando ella entró.
—Buenos días —dijo él, levantando la mirada desde la mesa.
—Buenos días.
—¿Dormiste?
Victoria dejó su carpeta junto al proyector.
—Lo suficiente.
Daniel sonrió.
—Eso significa que casi nada.
—Eso significa que revisé todo varias veces.
—Entonces estás lista.
Victoria no respondió de