Fernanda notó el cambio en Adrián antes que nadie.
No era algo evidente. Él seguía acompañándola a terapia, preguntaba por sus medicinas y atendía cada llamada del doctor Ramírez. Para cualquiera, Adrián seguía siendo el hombre pendiente de su recuperación.
Pero Fernanda sabía mirar mejor que los demás.
Había empezado a notar sus pausas. La forma en que revisaba el teléfono cuando Victoria salía de casa. La manera en que se quedaba callado cada vez que alguien mencionaba el proyecto de ella. Inc