Él la miró como si hubiera recibido una herida que decidió no mostrar.
—Tu matrimonio siempre está en medio, incluso cuando no lo nombras.
—Porque sigue siendo parte de mi vida.
El silencio cayó entre ambos. Daniel bajó la voz.
—Y lo entiendo. De verdad. No estoy aquí para decirte qué hacer con Adrián.
Victoria lo miró con cautela. Había aprendido a desconfiar de las frases demasiado correctas, pero Daniel estaba recostado frente a ella, con el rostro cansado y una vía en el brazo. Eso bastaba