Durante las últimas dos semanas, mientras Dante planeaba un futuro luminoso junto a Karina, su organismo se transformaba en una maquinaria averiada. Olivia, picada por el pánico visceral que le provocó la notificación de la demanda de divorcio y las fotos de la cena, había tomado una decisión drástica: duplicó la dosis del arsénico líquido en su café matutino.
Dante comenzó a marchitarse a plena vista de todos. El cansancio se volvió crónico y en una pesadez que le impedía subir las escaleras s