El domingo llegó con un sol radiante que se filtraba entre los altos pinos del jardín y era un clima que contrastaba muy bien con la tormenta interna que consumía a Leo y Elena. La mansión de Ana y Luciano, ubicada en una de las zonas más exclusivas de la ciudad, estaba decorada con una elegancia sobria para el nuevo cumpleaños de Sofía. Risas casi adolescentes, música de ambiente y el aroma penetrante de un solomillo al vino tinto llenaban el aire.
Dante y Karina caminaban orgullosos entre los