La unidad de cuidados intensivos se había convertido en el único universo de Karina, y el +único lugar donde debía y quería estar.
Dante estaba rodeado de monitores que pitaban rítmicamente, conectado a un respirador mecánico que hacía un ruido sordo y artificial, insuflando aire en sus pulmones colapsados. Los estudios iniciales eran un rompecabezas sangriento: hemorragias internas masivas en el tracto digestivo y una presión arterial que se desplomaba a pesar de los fármacos vasoactivos.
Kari