Durante los últimos catorce días, la mansión Harroway y la oficina de Karina se convirtieron en el escenario de un asedio romántico de arte de Dante, con la esperanza de recuperarla.
Aquella salida familiar a comer hamburguesas, donde Dante se manchó la camisa compitiendo con Leo por quién terminaba primero, había roto las últimas defensas de Karina. Ya no tenía dudas de que Dante pudiera quitarle al aniño, y confiaba en que Dante había cambiado tanto que ya no le haría daño.
Dante se entregó a