La madrugada envolvía la mansión Harroway con un silencio gélido, y el tintineo errático de los hielos contra el cristal del trago que una persona sostenía. Julián estaba desplomado en un sillón de la terraza, y una botella de whisky a medio vaciar descansaba a sus pies mientras su mirada se perdía en la oscuridad del jardín. La rabia contra Olivia, por haberlo abandonado para correr al lado de Dante, le quemaba la garganta más que el alcohol. Julian no comprendía cómo Dante aun después de tant