La suite principal de los Ashworth se había transformado en un escenario empalagoso de Olivia para dar una gran noticia.
Olivia no escatimó en gastos, que por supuesto salió de la cuenta de su prometido. Comprendía que, para que Dante digiriera una noticia de tal calibre, el envoltorio debía resultar impecable.
Cuando Dante cruzó el umbral, se detuvo en seco. El techo, antes sobrio, desaparecía bajo una masa de globos dorados, rosas y celestes que flotaban sobre el lecho. En el centro del edred