Habían pasado ocho semanas desde que Olivia y Julian cruzaron la línea en aquella suite de hotel. Lo que empezó como un acto de despecho, se transformó en un descontrol absoluto. Dos o tres noches por semana, Olivia inventaba excusas sobre cenas con amigas o eventos de caridad para escapar a los brazos de Julian.
En la cama de Julian, ella encontraba la pasión y el reconocimiento que Dante le negaba y ese fervor y esae incendio que los consumía. Julian, por su parte, disfrutaba de la doble trai