Al día siguiente.
El doctor se acercó a los abuelos Villalpando
—Creemos que el paciente va a resistir —dijo, dejando escapar un suspiro que parecía llevar días retenido—. Tuvo un neumotórax. Por quince días estará conectado a una máquina, pero… se estabilizará.
El silencio que siguió fue denso, casi opresivo.
Los abuelos Villalpando intercambiaron una mirada y, por primera vez desde la tragedia, el nudo en sus pechos pareció aflojarse.
Sarahi, que hasta ese momento había estado de pie junto a e