Al día siguiente, Gregorio despertó con una mezcla de nervios y euforia.
En sus manos tenía la noticia que esperaba con ansias: habían ganado la licitación más codiciada del país.
Su corazón latía acelerado, sintiendo que todo ese esfuerzo finalmente daba frutos.
Pero, en realidad, todo se lo debía a Abril, la brillante economista que lo había respaldado en cada paso, la única capaz de abrir la puerta con los Dubois, la familia más rica y poderosa que él había intentado conquistar durante años s