Aquel lunes no era un lunes cualquiera, era un día importante en la vida de Carol, quien no podía evitar sentir angustia ante la idea de perder a su madre en esa operación.
El trasplante de corazón estaba pautado para iniciar en una hora y no podía dejar de apretar las manos de su progenitora a medida que el tiempo pasaba con deseos genuinos de no soltarla jamás. Lágrimas se acumularon en sus ojos ante el miedo.
—Tranquila, querida. Todo saldrá bien —la tranquilizó su madre, quien ya se habí