La expresión en el rostro de Mauricio se tornó mucho más maquiavélica, al punto en el que Adeline intuyo que estaba tramando algo mucho peor.
—Tu amante acaba de llegar—le sonrió de forma desquiciada—. ¿Qué dices? ¿Lo dejamos entrar? ¿O lo dejamos de espectador? —agregó con malicia.
Adeline negó con miedo ante la posibilidad de violarla a la vista de Anthony. No, no quería eso, se negaba a la idea de que esta pesadilla continuara.
—Vayamos al grano—rompió sus ropas y desabrochó su pantalón con