Sofía escuchó los golpes en la puerta del baño como si fueran martillazos en su cráneo, que la hicieron salir de su shock.
-¿Hola? ¿Hay alguien ahí? - exclamó un empleado del otro lado de la puerta, quien intentaba abrirla sin éxito, forcejeando con el picaporte.
-¡Estoy ocupada por favor utiliza otro baño!- gritó desde uno de los cubículos. No supo cómo había logrado que las palabras salieran de su boca sin trabarse y que sonara tranquila.
-¡Oh! ¡Señora Sofía ¡Lo siento! ¡No sabía que era uste